Monday, March 27, 2017


EDUCACIÓN NOCTURNA

Edición de José Luis García Martín.
Dos son los protagonistas de Educación nocturna: el tiempo y el deseo. Pocos poetas como Hilario Barrero han sabido describir con tanta minuciosa sensualidad la aparición de los primeros deseos eróticos, su gozosa realización en la juventud, el ultraje de la vejez. La historia de siempre, la historia de Yeats, Cavafis o Cernuda, pero vivida en otro tiempo más cercano al nuestro: la dura adolescencia en la España de la posguerra, en un Toledo de cuartel y sacristía, de mentiras y secretos; la Barcelona luego de los años de la Transición, con su colorista carnaval de rebeldías, y finalmente la llegada a Nueva York donde, tras las turbulencias de los primeros tiempos, se encuentra el puerto seguro hasta que comienzan a sentirse los pasos, cada vez más cercanos, de una desconocida que no faltará a la cita. 
                                                                                                                 José Luis García Martín


El otro día adelantábamos el primer poema, aquí va el que cierra el libro: de Florencia a Venecia y entre medias toda una vida y eso que llamamos amor y muerte. Muchas gracias.

PLAZA DE SAN MARCOS, VENECIA.
  Sentados en un banco, bajo los soportales,
dos jóvenes se miran incendiados de la misma manera
que el agua veneciana se estremece cuando la mira el sol.
Son dos cuerpos en armas: ligeros de equipaje,
coraza de algodón, pantalones vaqueros
y la fresca insolencia de sus escasos años.
Tienen todo el día y la noche para amarse por plazas y pensiones, 
toda Venecia para mostrar su amor.
Uno de ellos se tumba
y apoya la cabeza en el regazo amigo
como un cristo yacente ofrecido y vivísimo
coronada de luz la cabeza rapada.
Se inclina el compañero y le besa
mordiéndole en los labios como quien come una fruta madura.
Curva la espalda, tensado el cuello, la barbilla encajada
y las bocas unidas, se quedan un momento sin moverse:
gloriosa imagen en mármol de Carrara.    
Los contemplan dos viejos sorprendidos,
mil palomas, un bosque de miradas
y una tarde gloriosa de septiembre.
A uno de los viejos se le corta la sangre
y siente un navajazo en las entrañas
al recordar que hace ahora casi cincuenta años
en esta misma plaza, un mochila por toda compañía,
alguien que al preguntarle “Vai solo”?
le enseñó el camino hacia lo oscuro.
Cuando volvió a su casa no le reconocieron
y tuvo que marcharse lejos de su ciudad a vivir en tinieblas.



Saturday, March 25, 2017

El arte de quedarse solo






CÓMO SACAR PROVECHO DE LA VANIDAD o LA ADULACIÓN MUEVE EL MUNDO.

El arte de quedarse solo. Diarios 2015-2016.
José Luis García Martín.
Biblioteca de la memoria. Renacimiento, 2017.

                                                   The trouble is not that I am single and likely to stay single
                                                    but that I am lonely and likely to stay lonely.
                                                                                                      Charlotte Brontë

 
          ¿Es la vanidad la mejor medicina para curar (o empeorar) la soledad de la que el diarista hace gala? ¿Es un estado civil el estar solo? ¿Es la soledad el amante secreto e imposible que nos desnuda de terror en la noche? ¿Fingimos soledad, como quien finge inteligencia?
          Un diario puede ser una novela, pero es más un testimonio, puede ser una oportunidad para que el diarista muestre su talento pero debería ser el reflejo de lo que parece que no tiene importancia, que no es noticia, de lo mínimo. Y que el tiempo, que no tiene prisa, se encargue de elevar los pequeños detalles a categoría de documento.
          García Martín es un pionero en el arte de escribir diarios. Fue en 1989 cuando apareció el primero. En los setenta publicó Jugar con fuego, una revista hecha en su casa y editada por él mismo que la editorial Renacimiento ha reeditado en una preciosa edición facsímil, de portada roja, y que constituye un documento de parte de la historia de la literatura española de la época.
          Un diario es un poco “el hombre del tiempo” de la vida, que predice lluvias, aguaceros, diluvios, tormentas y nevadas, que son siempre las mismas pero con distinta agua, que pasan, mojan y dejan un olor a tierra mojada.
          Los diarios de García Martín no constituyen una novela en marcha como otros diaristas pretenden que sean sus obras. Sus diarios gozan de una flexibilidad e independencia que permite abrirlos al azar y quedar enganchado. Son como pequeños mundos introducidos por un subtítulo que sirve de guía. Subtítulos que, en ocasiones, son por si mismos metáforas o aforismos.
          Un diario escrito sentado en la mesa camilla es como un desnudo pintado de memoria en el estudio. Un diario hay que vivirlo, a veces sudarlo y siempre sentirlo. No debe ser un balcón donde el diarista se asoma a ver la vida que pasa. Debería ser un camino por donde el diarista comparte su mirada con todo lo que encuentra a su paso.
          El arte de quedarse solo está escrito alrededor del mundo En la mesas de los cafés, con ruidos y miradas furtivas, apuntes en letra nerviosa, citas imposibles, material perecedero.  Cuándo el diarista escribe sobre la soledad ¿está solo o acompañado de una mala compañía? ¿Qué máscara lleva puesta el escritor al ser un artista en el difícil arte de quedarse solo?
          El libro irrita, sorprende, hace sonreír y sentir admiración por el autor y despierta un irresistible deseo de seguir leyendo. Como ya hemos dicho otras veces los diarios de García Martín son únicos en su género: críticos, novelescos, poéticos, íntimos, viajeros, políticos...
          Porque García Martín puede ser: Vanidosamente modesto, descortésmente puntual, insultantemente laborioso, disparatadamente cuerdo, religiosamente ateo, egoístamente generoso, ferozmente tierno, exhibicionistamente secreto, pacientemente acelerado, torpemente sabio, amargamente sabroso, apasionadamente frío, desesperadamente feliz. 
          Uno termina de leer “El arte de quedarse solo” enriquecido, con una visión distinta del mundo. Y hasta de uno mismo. Así en la página 152, el jueves, 21 de enero, el diarista da cuenta de la presentación de un libro y dice: “Presento el nuevo diario de Hilario Barrero, mi gentil anfitrión en las errabundias neoyorquinas, y mientras él lee o suena la música de trío que nos acompaña, tomo notas para un manual que alguna vez me gustaría escribir”.
          Como dice Abelardo Linares, en las palabras preliminares (uno de los mejores retratos que uno haya leído sobre el diarista) "hay escritores que constituyen por si mismos un género literario. Es el caso de Quevedo, de Unamuno, de Borges. Que es el caso también, salvando las distancias, de José Luis García Martín". Que sea para bien.
           

         


Friday, March 17, 2017

Adios Mr. Walcott.1930-2017.


        En una antología que se publicó en la revista "Clarín" titulada "Veinte poemas de poetas afroamericanos y una canción desesperada" apareció este poema que muestra la grandeza poética de Deret Walcott: un poeta de cuerpo entero, creador de un mundo, dueño de una voz, de una música, de una esencia. May rest in peace.
   

 PUERTO ESPAÑA

 El verano en su esplendor se estira delante de mí con el bostezo de un gato.
Árboles con polvo en sus labios, coches derritiéndose
en un horno. El calor hace tambalear a los perros vagabundos.
Han repintado el capitolio de rosa y las barandillas
que rodean los parques de color de sangre oxidada;
junta y coup d’etat, la última moda latina,
empolla en el balcón. Monótonos arbustos escabrosos
rozan el aire húmedo con los ideogramas de buitres
sobre los comestibles chinos. Los callejones son hornos sofocantes 
donde afligidos sastres escudriñan sobre viejas máquinas
cosiendo junio y julio juntos sin costura
y uno aguarda el relámpago como el centinela armado
espera aburrido por el chasquido de un fusil;
pero yo me alimento de su polvo, de su ordinariez
de la inercia que llena de horror a sus desterrados,
del polvo sobre las colinas con sus luces naranjas,
incluso de la luz piloto en el puerto maloliente
que gira como la de un coche policía. El terror
es local, al menos. Como el olor putesco de la magnolia.
Y el perro ladra de la revolución que da falsas alarmas.
La luna brilla como un botón perdido;
el agua negra apesta bajo las luces de sodio
en el muelle. La noche está encendida tan firmemente
como con un interruptor, se oyen ruidos de platos tras las ventanas iluminadas,
camino junto a las paredes con sombras esporádicas
que no dicen nada. A veces, en puertas estrechas,
hay viejos jugando los mismos juegos silenciosos:
cartas, damas, dominó. Les pongo nombres.
La noche es amistosa, el día es tan feroz
como lo es nuestro futuro humano en cualquier parte. Puedo entender
el ciego amor de Borges por Buenos Aires,
como un hombre siente las venas de una ciudad  hincharse en su mano



  



  PORT OF SPAIN

 Midsummer stretches before me with & cat's yawn.
Trees with dust on their lips, cars melting down
in a furnace. Heat staggers the drifting mongrels.
The capitol has been repainted rose, the rails
round the parks the color of rusting blood;
junta and coup d'etat, the newest Latino mood,
broods on the balcony. Monotonous lurid bushes
brush the damp air with the ideograms of buzzards
over the Chinese groceries. The oven alleys stifle
where mournful tailors peer over old machines
stitching June and July together seamlessly,
and one waits for lightning as the armed sentry
hopes in boredom for the crack of a rifle
but 1 feed on its dust, its ordinariness,
on the inertia that fills its exiles with horror,
on the dust over the hills with their orange lights,
even on the pilot light in the reeking harbor
that turns like a police car's. The terror
is local, at least. Like the magnolia's whorish whiff.
And the dog barks of the revolution crying wolf.
The moon shines like a lost button;
the black water stinks under the sodium lights on
the wharf. The night is turned on as firmly
as a switch, dishes clatter behind bright windows,
I walk along the walls with occasional shadows
that say nothing. Sometimes, in narrow doors
there are old men playing the same quiet games
cards, draughts, dominoes. I give them names.
The night is companionable, the day is so fierce as
our human future anywhere. I can understand
Borges's blind love of Buenos Aires,
how a man feels the veins of a city swell in his hand.

                   

                                Derek Walcott (1930)

Thursday, March 16, 2017

Nulla dies sine linea; García Martín y su "Bibliografia"

   


     José  Havel
     Bibliografia de José Luis Garcia Martin
     Impronta, 2017








      Se han editado cuarenta ejemplares y se  pusieron 10 a la venta y, después de pasar unos días entre la espada y la pared, ayer, entre montañas de nieve y un frío gélido, me llegó uno de los pocos ejemplares. 

                                              

Bibliografía es un índice de toda la obra literaria del escritor José Luis García Martin editada desde 2006 hasta 2016. En este periodo publicó siete libros de poesía, ocho tomos de diarios, tres volúmenes de crítica, diversas traducciones, siete libros de viajes y cinco antologías, y prologó o editó quince libros de otros autores. Además fue incluido en doce antologías y participó en diecisiete volúmenes colectivos. 

                                              


Este trabajo ha sido realizado por José Havel, a quien  debo el regalo que llega dedicado, y continúa el trabajo publicado por Marcos Tramón en 2005. Se abre el libro, editado con tanta elegancia por Impronta, con un prólogo luminoso de Carlos González Espina. Con esta Bibliografía se refuerza el lema que García Martín ha hecho suyo: nulla dies sine linea y se le bajan a uno los humos al comprobar que la biblioteca que uno tiene de García Martín y consideraba casi completa, no es sino una pequeña muestra de la ingente obra del escritor. 

                                                   

Wednesday, March 15, 2017

Alvaro Valverde dixit.

Muchas gracias.


http://mayora.blogspot.com/2017/03/un-viaje-al-pais-de-dickinson.html

Sunday, March 12, 2017

Educación nocturna en abril.




AUTORRETRATO

Yo descubrí en Arezzo
una nueva manera de besar:
la lengua penetrada arrasando lo oscuro,
el mordisco en los labios, la ronca dentellada,
el mar de la saliva en movimiento,
de frontera los dientes.
En Roma me pegó un vuelco el cuerpo
cuando vi la bandera comunista
colgada en la oficina del partido,
fui a su casa, pero Alberti dormía.
En el albergue de Perugia
sentí por vez primera un cuerpo que quemaba,
por vez primera volvía la cabeza
pidiendo fuego para mi corazón en vilo.
En Venecia les tuve que mentir a mis amigos
cuando me preguntaron
dónde había pasado aquella noche, la primera.
Han pasado mil noches y han muerto cien veranos,
ya no quedan amigos, pero queda Florencia.
Repaso algunos nombres
que traje en un cuaderno lleno de direcciones
y aunque cierro los ojos y hago fuerza
por recordar sus cuerpos,
lo que la vida deja que contemple
es el brocal de un pozo que descubrí en Orvieto.
Éramos otros al volver a casa.