Saturday, December 14, 2013

Ella

                                       

     Llega a destiempo
         y se lleva en sus alas
tu blusa blanca

                                                                                                    

Friday, December 13, 2013

AUTORRETRATO IMPRESIONISTA o Como escuchar un violín mojado.


Uno se cansa de mirar anuncios en la acera,
de leer las palabras que dicen los letreros,
de recorrer las calles diariamente;
uno se va cansando del trabajo,
la ocupación que decide saber si hoy es lunes o domingo,
observar el último refresco o el tabaco de América
que el ministro de Sanidad intenta prohibir con luminosos en el Metro,
en los estancos, en las paradas de autobuses.
 

Uno, mientras surge lo alegre,
se cansa de amar,
de volver a la infancia y su difícil tránsito,
se cansa de ser adolescente o niño,
o jugador de fútbol en portones oscuros
donde todos cometimos algún atropello
con un balón, con un cigarro o con unos labios de mujer...


                            


A manera de noticia. Javier Sánchez Menéndez, poeta. El violín mojado, que se publicó en 1991, se vuelve a editar ahora en Libros del aire con una introducción de Fernández Berrocal.

      El testamento ya no sirve, la madre ha muerto y tú, la innombrable, la otra beneficiada, posiblemente has muerto también y estés donde estés no te llega el aviso del notario. Posiblemente quede Abel. Caín también murió, de una pedrada.  
 Javier Sánchez Menéndez que nació en Puerto Real, Cádiz, es autor de varios libros de poesía.

      Los lirios de Van Gogh han subido de precio y de luz. Siguen oliendo a aceite ateo. El telediario de entonces ya no es el mismo.

Recordamos Una aproximación al desconcierto, que publicó en 2011 después de un silencio de quince años

      Antes llegabas siempre a su casa, derecho, ahora vayas donde vayas, a veces, te pierdes y no llegas. Y el café se enfría. Veinte tres años no son nada como no sea para vivir desnudamente.

La plaquette Cartoons,  de 2011, ocupa un lugar preferente en la estantería de HB.

      La palabra siempre ahora es una conjunción, antes fue un adverbio y pronto será una preposición. Ahora siempre puedo decir nunca.

Faltas palabras en el diccionario, reúne parte de la poesía de JSM.

      Todavía estás esperando la llamada. Todavía. El violín mojado te está ayudando a morir. Su poesía nos ayuda a vivir y a existir. Música empapada de vida, de laberintos y de dudas. Un libro agresivo, acerico de mil alfileres que se clavan en el corazón, espejo hecho añicos que refleja tu imagen en cada astilla de luz. Y lo de siempre: amor, muerte, vida. Todo envuelto en poemas que pueden explotar.

            EL PAÍS
 Al tomar El País entre las manos
he leído que el sol acariciará esta tarde
la vertiente oeste de tu casa,
la zona cercana a la azotea,
el balcón irlandés al que te asomas.
Y es cierto, tan solo leo el diario
para buscar el sol,
para saber si hoy vendrá el otoño
por tus largos pasillos.
No me importan los censos, las estadísticas,
las batallas sangrientas en el Oriente Medio,
los satélites rusos, las visitas reales,
no me importa el pasado
porque en el ayer ya estamos,
cundo miro hacia el sol y compruebo
que dirige su marcha a la vertiente oeste
de tu casa.
            _______________________________________
 
LA RELACIÓN entre un hombre y una mujer acaba siendo dubitativa,
quiero decir deudable.
Una deuda tan grande
que nadie la comprende ni la adopta
 y participa de sus discusiones recíprocas,
 las mismas discusiones que mantienen
 habitualmente
el presidente de un gobierno y las comunidades de fieles,
 puesto que toda deuda necesita conocer la verdad para ser definida,
y un hombre y una mujer se quiren
hasta que aparece la deuda,
 la duda,
las afirmaciones y negaciones opuestas.


Y es posible que pienses que esto nunca es posible;
el sacerdote prefiere tomar posturas de principios
y hacer que se conozcan
 e intentar que se amen,
y evitar que se nieguen sin saber
que un amor es eterno hasta la duda,
y sin tener necesidad de comprender
por qué la vida la ha hecho dios incompatible.

 

Wednesday, December 11, 2013

De raros, privados y no venales. 1.

 
La biblioteca de uno, como su vida, está compuesta de libros que son familia y que ocupan un lugar preferente, en una estanteria de madera preciosa. Una estanteria que es como una urna donde hay libros autografiados y dedicados y primeras ediciones y raros: un paraiso donde viven los libros que más quiero. Hay un apartado en donde se hablan y se rozan unos libros que no son libros, que son como criaturas que están en el limbo de las librerías: son esas preciosas ediciones especiales, algunas no venales, otras minoritarias, otras privadas que yo colecciono y admiro y celebro. Ayer, en tiempo de nieve, anduve mirando algunas de estas publicaciones y me encontré con "Poemas encontrados" con la que inauguro esta sección de
"raros,  privados y no venales".





Me imagino que su autor, el poeta José Luis Garcia Martín, recuerda estos poemas encontrados primorosamente editados en 2004 por La Torre degli Arabeschi, "printed in Italy" con diseño e ilustraciones de José Joaquin Beeme, "encuadernados artesanalmente en papel marmorizado, dentro de un cuoio envejecido y timbrado con una horma de Santa Rosa, California". Este ejemplar es el número 16 y está dedicado por el poeta en Nueva York el día 27 del 9 de 2004 en Bazzini, un restaurante que ya no existe y que estaba en el 339 de Greenwich  street, donde Garcia Martín hizo un alto para reponer fuerzas después de una visita a una Universidad cercana en donde habló de poesía a alumnos que le seguían ensismismados. "Nuestras ediciones -dice la leyenda en la última página que es de por si una leccion de amor y de respeto al mundo de la bibliofilia- son el "eppur si muove" ... en un mundo crecientemente sometido al mismo libro de estilo de poder".
 
 






Un ejemplar con tres poemas encontrados "pocos comunes" en la poesía de Garcia Martín. Hemos seleccionado el titulado "Todos los caballos bellos" en el que habla de caballos en Pavia, en Sevilla, en Constantinopla, en Tánger y en Toledo:
      En Toledo, sobre el puente de Alcantara, el tumultuoso tropel de los cadetes de caballería que vuelven al galope aglomerandose en desorden ante el arco estrecho de la puerta  de la ciudad.






 
Papel marmorizado de L´Atelier du Papier Coquille.

Tuesday, December 3, 2013

Flor de un día. Si llegan.

    Por un lado pienso que si el poema no es necesario, sobra. Como el adjetivo que no da vida, mata. Por otro me imagino que los que llevamos siglos escribiendo poemas tenemos muchos que no sabemos qué hacer con ellos. (Hay poetas que lo publican todo). Son como esos regalos que nos hacen que no sirven para nada. Un conocido poeta me ha pedido "de 9 a 10 poemas" para un proyecto y buscándolos, en una carpeta llamada "Poemas nuevos", veo que de los treinta y dos escrito en casi dos años, apenas si me satisfacen unos pocos. Bendito tiempo que es fuego purificador. En resumen: de seiscientos días de "trabajo" se salvan, o yo salvo, cinco poemas que mandaré al amable poeta que se ha acordado de mí. Pongo estos siete poemas aquí sabiendo que serán flor de un día. Si llegan.




            DESFALCO        
Después de aquel verano en Barcelona
cerramos las ventanas impidiendo
que nos tocara el ruido de la vida
que tu habías traído entre la ropa.

En plena posesión de los sentidos
llegó la muerte por la madrugada
deslizando debajo de la puerta
un papel que avisaba de una guerra.

Vestidos, vacíos, temblorosos,
con otra guerra en nuestro lecho helado
velábamos a amigos y enemigos.

Temerosos vivíamos en guardia
sabiendo que  la muerte nos miraba.
Nos robaron lo mejor del verano.

                                                              
            VIAJE
Me separan de ti,
salgo del mundo de tu mundo
y perdido la ciudad te nombra.
Me pierdo en pasadizos,
entro en bocas marcadas,
huelo antiguos olores
y al salir de la cámara oscura
me encuentro troceado
el rostro de la noche.
Siempre que te perdí volví a encontrarte,
no importa que otros cuerpos te buscaran.

Te encontraré del todo cuando te pierda para siempre.


           TELÉMACO
Si mi padre tardaba en regresar
mi madre se angustiaba.
Asomada al balcón o cosiéndose en tiempo
hacía y deshacía el tapiz de la espera.
Mi padre al final llegó una tarde
oliendo a mares y a sirenas dulces.
Después de tantos siglos
cuando abres la puerta mi desazón termina,
comprendo la zozobra de mi madre
y pienso que si después de tanta espera
mi padre jugaría con Penélope como tú juegas conmigo.  


             CERRADURA
Sin darles tiempo de llegar hasta el lecho,
una vez afianzada la puerta de la casa,
se amarían ruidosos, jadeantes, salvajes.
No sabían entonces lo difícil que más tarde sería
abrir la cerradura con la llave oxidada del cansancio. 


           DEVOCIONARIO
 Al levantarme: Con Dios me acuesto...
Al vestirme: Bendita sea tu pureza...
Al comer: Bendice, Señor, estos alimentos...”
En el colegio: Padre nuestro que estás en los cielos...
En el rosario: Los misterios dolorosos...
En el vía crucis: La verónica limpia el rostro de Jesús...
Después de la comunión: Sangre de Cristo, embriágame...
En mi muerte: Liberame, Domine de morte eterna...
A tu lado: Herido estoy de gozo y de sosiego...
¡Y luego dicen que el pecado es caro!


35TH ST. BETWEEN 7TH AVENUE AND BROADWAY
                   (BLIND DATE
)

 Si llega quien esperas
sabes que te traerá su incertidumbre,
presientes que se irá
después de alguna excusa y un café
o acabareis la noche en un hotel del barrio.
Después vendrá el olvido.
Pero te atreves a pensar:
¿Y si este fuera el último café solo?


   ASTURIAS
Al amanecer
la niebla cristiana
debilita,
filtra,
vence
y reconquista
al ejército invasor.

     


 

Sunday, December 1, 2013

Uno de diciembre. Para José y todos los demás.



                                   "Alégrate, mozo, en tu mocedad."
                                       Ecleciastés 11, 9.


                        ELEGIA
                             I
Todo lo que la vida tan generosamente
le entregó, la muerte se lo roba avariciosa,
sembrando confusión en su recinto
y oxidando la llave de su puerta.
Un otoño temprano, destemplado su cuerpo
de deseo, le reviste de plomo su armadura de sangre
llenándole su cama de soldados de agua.
Sin poder disipar la niebla de sus ojos
las primeras semillas de lo oscuro se clavan en su pecho
mientras que las carrozas de guerra y destrucción
despliegan sus caballos de pólvora.
Cuanto más muerte llega a desahuciar
su territorio, más vida le rodea.
Y nosotros cobardes de lavar sus moradas
heridas por miedo a contagiarnos.
                         II
Fuera con esta luz de abril
han nacido las primeras cometas,
los primeros amores clandestinos,
temblorosas hormigas cegadas por el sol,
el ruido de la hierba respirando,
un sofoco de vidrio sobre el lago
y en el césped prohibido
cuerpos casi desnudos, oferentes,
cuerpos trampa por los que él vivió.
Cuerpos que ahora maldice escupiendo
su lava sobre ellos, inyectando sus venas
de sangre contagiada y positiva.
Cuerpos por los que ahora se nos muere.
                          III
Prisionero, respaldado por el álbum de fotos
de su infancia, los libros, su música,
va cediendo terreno, se atrinchera
dispuesto a combatir al enemigo
y es la alcoba su último refugio.
Caballos de dolor galopan por su almohada
y abril le da a probar una dosis de lluvia envenenada.
En el fondo Manhattan se ilumina
y enseña su armazón de primavera,
pasan barcos de carga sobre el río
hiriendo a la corriente con su arado,
creando mil espumas, prisioneros almendros
que florecen, liberados del peso de su agua.
Sus ojos dos terrones resecos miran por la ventana
y a media voz murmura:
"Diré adéu als amors / que m´han acompanyat
tant se val si han sigut / ombra, llum, plany o goig
que tots m´han ensenyat / l´art antic d´estimar."
Huele la casa a rendición e invierno.
                        IV
Porque sabemos que se muere
le llenamos la alcoba de flores y mentiras,
amanecidos tulipanes amarillos,
estás mucho mejor, agua bendita,
tienes mejor aspecto, algunas rosas,
y sin saber de dónde vienen, quiénes son,
unos buitres que toman posiciones,
desplegadas sus alas de codicia,
que avanzan y le roban
la poca luz que aún le pertenece,
su otro nombre y el oscuro lenguaje
de su vida. Y se llevan su ropa, los libros,
y el tesoro, dejando solamente la carroña
oxidada de sus huesos de barro.   

                             V
Y se nos muere en una tierra ajena
lacerado su cuerpo con setenta lesiones
que están condecorando, como flores malditas,
su cuerpo mozo y en otro tiempo abandonado
al goce y al deseo, cuerpo que ahora su madre
acaricia y prepara, mientras que un sol ateo
reza un tibio responso con su lengua de monje.
Estallan mil fusiles en su vientre de cartón.
                            VI
Recogiendo la casa, abriendo los armarios
y rompiendo secretos, aparecen, envueltos
en un polvo de tiempo y paño oscuro
el libro de oraciones, cartas de amor,
el boletín de notas, autógrafos,
fetiches, extraños instrumentos,
y en azul caligrafía los propósitos de enmienda
escritos cuando niño un viernes de dolor
en que por vez primera descubrió reflejada
su imagen en otros ojos y sintió escalofrío
y un temblor luminoso entre sus piernas.
                        VII
Si el doloroso mármol con tu nombre
no pusiera de oscuro tu mirada,
la almohada no se desmoronase
hecha polvo  lo mismo que tu cuerpo ,
los ojos vencieran a la noche
y la amorosa mano de tu madre
te levantara un poco la cabeza,
cuando abrieras tus párpados lluviosos
podrías ver el Mar, llenarte tus pupilas
de su agua infinita y saberte salvado.
Aunque bien que lo intentas ya no puedes.

Thursday, November 21, 2013

EL COLOR FEROZ DE LA NOSTALGIA


                    


Es difícil encontrase con poetas que tienen una ética, una moral, una manera razonada de escribir, que viven entregados a la creación como si fueran artesanos, monjes de la poesía, amantes de la palabra, servidores del lenguaje, como quería Octavio Paz.  Poetas que se ciñen al tema y elaboran un libro uniforme, argumental, cíclico y temático. Poetas como Jorge de Arco.

          De Arco, que dirige la revista Piedra del Molino, ya antológica, es también un crítico certero y profesor y cuenta con seis libros de poesía en su haber, la mayoría premiados en reconocidos concursos literarios. El poeta es de los que vive la poesía como si de una religión se tratara, sus poemas son como oraciones dichas en voz baja, salmos rezados a la luz de la luna, cantatas a la vida, al amor, al tiempo.

          Me llega Las horas sumergidas, un libro que camina entre la serenidad y el equilibrio, entre el poder de la palabra y la creación de un mundo al que se entra y se sale vestido de hermosura. Ya la espléndida portada, un collage del poeta Carlos Murciano, nos prepara para adentrarnos en esas horas azules sumergidas en el corazón del tiempo. La división del libro es otra pista de lo que vamos a experimentar: cuatro partes con un primer poema, a manera de prólogo, y una coda que lo cierra. El primer poema nos explica el título del libro y nos alerta del mundo formal del poeta: dominio de la palabra, fuerza del adjetivo preciso que da vida, universo metafórico. En el fondo, aparte del tiempo sumergido, nos encontraremos con una razón de amar, de pensar, de vivir. Una postura ética y una verdad a flote. Sentiremos “el poder de sugestión de la poesía”, bálsamo y aroma, calmante y esencia.

          El poeta empieza su recorrido poético, en uno de los poemas más significativos y hermosos del libro,  afirmando que

Quien soñó el otro lado de la noche,
o lo vivió con todas sus estrellas
apagadas, con todos
sus miedos encendidos,
quien tuvo resbalando entre los dedos
como hormigas punzantes, las horas sumergidas,
no puede ser el mismo que con pinceles otros
pintó en el lienzo virgen las esquinas
de otra noche vivida detrás de los espejos.

No puede ser el mismo y, sin embargo,
lo ha sido, lo está siendo
ahora, cuando escribe estas palabras
amarillas, que el viento va limando
con su lengua y su aliento de lebrel acezante.

       Las horas sumergidas son horas donde el amor tiene su tiempo emergente y en este apartado nos encontramos con uno de los poemas más intensos del libro:
Tu falda es un verano,
una lluvia de soles
que altivos se desploman en tus muslos.
 
Tu falda abierta
es el brillor amante de un arco iris,
el latido incesante que se anilla
al fulgor de los astros.
 
La falda de tu estío
tiene el color feroz de la nostalgia,
el solo sacramento
que un día bautizase
de madrugada y música mi boca.

         Aunque el libro puede encuadrarse dentro de la llamada poesía intelectual, (en este caso con un roce surrealista y una envoltura metafísica) se pensaría que la esencia del poema remite al lector al frío campo de la razón. Hay, sin embargo, que dejar claro que el corazón del poeta rescata y destaca las islas del recuerdo, el eco del otoño, un invierno entre llamas o el aroma a abuela y albahaca, “corazonadas” que  iluminan y encienden los poemas con una hoguera de “luz caliente  y sepia” y “una luz necesaria / de cobre sucesivo”.
Amanecer de espaldas a la vida,
con los ojos en vilo.
Mirar en dirección
a Dios,
al firmamento,
y cerrar sin premura
los parpados dolientes.

Nada por aquí. Nada
desde el mas allá. Nadie.

          Las horas sumergidas, I Premio Nacional de Poesía José Zorrilla, primorosamente editado en “algaida, poesía”, lleva un prólogo de Luis María Ansón.

 

Tuesday, November 19, 2013

Traducciones


 

            EL ABUELO SCHULER

 El abuelo Schuler, cuando era joven,
tenía un copete sobre la frente y los ojos brillantes.
Llevaba chalecos con flores rojas
Y locas corbatas byronianas.
Alemania entera
no era bastante amplia.
Se escapó una noche, cuando los mares
invernales eran fieros y encrespados.
 

Aquí tiene una granja impecable
con aire de estabilidad.
Es patriarcal, rodeado de hijos
e hijas por todas partes,
el hijo de su hijo Jim tiene ojos de fuego
y se quiere ir adonde la tierra es nueva.
El abuelo amargamente se pregunta: ¿Hasta dónde
llegarán los jóvenes tontos?
 

GRAMPA SCHULER  

Grampa Schuler, when he was young,
Had a crest of hair, and shining eyes.
He wore red-flowered waistcoats,
Wild Byronic ties.
The whole land of Germany
Wasn't wide enough! -
He ran away one night, when winter
Seas were fierce and rough.

He has a sleek farm here
With already a settled air.
He's patriarchal, with his sons
And daughters round him everywhere,
His son's son Jim has fiery eyes-
He wants to go where the land is new!
Grampa bitterly wonders: "What are
Young fools coming to!"

   
                                  RUTH SUCKON (August 6, 1892-January 23, 1960)